Mongo S04E01-F: Volver al Futuro, parte III

La conclusión del podcast de Volver al Futuro ya está aquí.

Entraremos en una pausa, ya que algunos se han mudado, otros son felices, otros cambiamos el lugar del trabajo y otros tienen que alimentar a sus gatos, pero sí volveremos. Solo tenemos que afinar la logística del asunto. En cuanto tengamos noticias, les avisaremos.

 

Mongo S04E01-E: Volver al Futuro, parte II

En esta emisión hablaremos de las teorías que tenemos acerca de lo que pasó con Marty McFly y sus viajes en el tiempo.

El podcast de Volver al Futuro llegará a su conclusión en una semana.

Steve Jobs

Dos veces, la noticia de algo impactante relacionado con Steve Jobs me ha sorprendido en el momento en el que me doy cuenta que tengo que levantarme e ir a comer, porque son casi las 7 de la noche. Dos veces ha tenido que ver con la partida de Steve Jobs.

Para mí no fue un dios, un semidiós ni tampoco un demonio o el Diablo mismo. En ocasiones, cuando una persona destaca lo suficiente en su propio campo como para que sea notable para quienes no son especialistas, se les toma de esa manera. Ustedes podrán leer lo mismo acerca de Bill Gates, es malo, es bueno, lo amo, lo odio.

Lo que no se puede negar es la diferencia que marcó Steve Jobs en el mundo. Sí, a partir de una computadora, de un sistema operativo, de un teléfono, de un reproductor de medios digitales. Los más cínicos (y más ignorantes) dirán que el legado que deja Jobs es el de consumir y consumir. Pero no es así. Nadie piensa en lo que se logra con cada una de estas creaciones.

Uno de mis libros favoritos en los 29 años en los que he tenido la capacidad de leer, es Pixie en los suburbios, de Ruy Xoconostle (quien debe estar auténticamente triste). Ese libro se escribió en una Mac. Es un sistema operativo que a mí no me gusta, pero en el que ese trozo de ficción que puedo recitar al dedillo en varias partes, fue creado.

Nadie habla tampoco de la gente que se encuentra a cientos de kilómetros de sus familias y que pueden conocer a sus hijos o escucharlos decir sus primeras palabras porque tienen Facetime. Nadie habla de la foto pasada por Instagram que le gustó a la chica a la que se la tomaste. Nadie habla de las horas y horas que uno pasa en el tráfico, en el avión, en las salas de espera o con las luces apagadas, acostado en el piso y escuchando música a través de un iPod. Nadie habla de las lágrimas y las risas en cada una de las películas de Pixar.

Jobs no puso las manos en el diseño de cada uno de los equipos, no les puso las motherboards, no salía en el camión a dejarlos en las tiendas de Apple. Pero sí inició una empresa que es la más valiosa del mundo (y el mundo sigue siendo un lugar bastante grande), daba sus observaciones, hacía pruebas y servía de inspiración para que un ejército de gente, sí, se sienta mejor consigo misma porque posee un iPhone. O para que pudiesen ver series de TV en una iPad en cualquier lugar. O para conectar a dos personas que están separadas ¿Se puede hacer con otros dispositivos? Claro. Pero además, supo ubicar a su empresa en el nicho de esa marca a la que todos aspiran poseer.

Yo no soy fan de Steve Jobs. No me siento triste, no me siento feliz. Me sorprendió, una vez más, la noticia de su partida justo cuando tengo el estómago vacío. Pero no puedo dejar de reconocer que de tanta, tanta gente que habita este mundo, es de los pocos que con toda justicia podría haber hecho un grafiti del tamaño de la Gran Muralla China que rezara: Steve was here.

Mongo S04E01-D: Volver al Futuro

El título lo dice todo, espero. Salvo que alguien crea que el tema de hoy es algo relacionado con la manera correcta de hacer un doble Windsor, ahí lo tienen. Como ya se imaginan, estará dividido en tres partes que saldrán cada martes/miércoles.

La imagen que acompaña el post y que también estará en Tumblr, es de la autoría del buen J1tten, que la hizo así, nomás porque le salió del corazón. Vayan a su cuenta de Twitter y ofrézcanle un primogénito.

Mongo S04E01-C: Crimen en el tiempo

En el tercer capítulo del primer episodio de la cuarta temporada, hablamos de:

  • La casa del lago (sí, con Sandra Bullock)
  • Hot Tub Time Machine
  • Prince of Persia: The Sands of Time
  • Groundhog Day
  • Los Cronocrímenes

Este episodio estuvo atrapado en Punxsutawney un rato, pero ya llegó.

 

México: que digan que estoy dormido

México es un país rico y diverso. Eso es lo que dice la monografía, eso es lo que dice la enciclopedia. Eso es lo que dice el editor 396 de Wikipedia. Y tienen razón. En México pueden  concentrarse un número infinito de profesiones, muchas de ellas sin paga.

Por ejemplo, todos conocemos a los profesores que además son taxistas, a las amas de casa que también venden cosméticos y contenedores plásticos, a los biólogos que le cortan el pelo excedente a tu perro en la estética canina de la esquina. Pero no son los únicos.  De hecho, la mayoría de la población tiene más de una ocupación.

Una muy popular es la de director técnico del equipo local. O del equipo regional. O de la selección nacional. O de la selección de un país en otro continente. Muchos de los aficionados al soccer hacen sus equipos, los enfrentan contra sus rivales imaginarios y ganan, a diferencia de los reales.

Otro empleo muy difundido es el de investigador CSI al estilo de las series de televisión. Basta con que un crimen se haya cometido en cualquier parte del mundo para que se active esta capacidad en el cerebro de varias personas. Ellos lo resuelven todo, lo saben todo, lo explican todo.

Las personas pueden ser ingenieros, contadores, voladores de Papantla, estudiantes, cantantes, demostradoras de pasillo de supermercado, científicos. Pero siempre tienen dos o tres habilidades escondidas: analistas de política, expertos en mercadotecnia, directores de cine, escritores y diseñadores. Todo al mismo tiempo, todo en el mismo paquete.

Pero hay un común denominador entre todas esas personas que sienten que de verdad pueden analizar el entorno político al tiempo que intentan criticar una obra de arte, se indignan por un crimen, instan a sus compatriotas a donar dinero por una causa en un país a 14 horas de vuelo y le niegan una moneda a algún niño de la calle. Todos ellos tienen una profesión más en común.

Son criadas.

No hablo de las criadas como la gente que va, te limpia la casa y en ocasiones te hace de comer y tú le pagas por sus servicios (y que tiene tanto mérito como el trabajo que hacemos todos). Nah. Hablo de las criadas como esos seres míticos que son rezongones, ven su telenovela a como dé lugar, se acuestan con el hijo de la “siñora” y siempre usan rebozo, trenzas y hablan como la India María. Es decir, el cliché, la construcción del arquetipo. Pero ¿cómo es que estos responsables de cuentas, cajeros de banco, arquitectos, médicos y psicólogos también muestran que son todas unas famullas?

Cuando se pasan dos días hablando de que el responsable de un noticiario podría tener una relación con una excolaboradora. Y cuando sacan esa información de una vomitiva revista de chismes que, por lo que se entiende por la actitud, estos ingenieros, licenciados, doctores, abogados, jamás leerían.