Del bicentenario, lo chic, lo trendy, los microuniversos y la relatividad

Vamos a ponerlo por puntos ¿sale?

  • La mayoría de la gente piensa que se cumplen dos siglos de la Revolución. Pregúntenle a cualquiera. Es de la Independencia y ni siquiera del término, sino del inicio. El final se celebraría en 2021.
  • Dado que ni siquiera saben bien a bien qué se celebra, la probabilidad de que el asunto les interese tiende a cero.
  • En Twitter parece haber dos tendencias entre la gente sin identidad ni amor propios. Se es übercool y se hacen check-ins de cada ‘exclusivo’ lugar que se visita o se autopromocionan como los más grandes nacos del mundo y se llenan las timelines de hashtags.
  • La característica en común entre estos es muy curiosa. El template es: “Pues yo seré muy ____, pero por lo menos no me gusta _____”. Ponga usted en el primer espacio “naco” o “fresa” y en el segundo el nombre de la celebridad en turno. Va desde Anahí hasta Federico Arreola.
  • En algún momento, se crucifica a alguien. A quien sea. ¿Salma Hayek sale en los comerciales del bicentenario? ¡Atacad su frondoso y pequeño cuerpo! ¿Va a haber un desfile? ¡Gobierno maldito que nada vales! (Mientras se busca en Google Maps el mejor lugar para verlo en Reforma o se reserva una habitación en un hotel del centro histórico)
  • Se critican las decisiones de un asunto que, en principio, de verdad no les interesa. Regresemos a Salma y sus tetas enormes. Lo más cacareado fue “es que esa vieja ni vive en México”. Hasta ahí llega el raciocinio de la especie que me gusta llamar Paramecium mexicanis. Nunca se ponen a pensar que es una actriz, que le pagan por decir líneas, que seguro le pagaron bastante para lo de Iniciativa, que es, nos guste o no, el nombre más reconocido y ligado a México que existe hoy. El de ella y José Cuervo.
  • Pero, hagamos un flashback ¿qué dijeron los ilustres usuarios de Twitter acerca de la celebración del bicentenario? Ya saben ¿verdad? “A mí me vale madre”, “se van a gastar mi dinero”, “¿dónde están los impuestos?”, “mejor denme esevaroami” (sic).
  • Y ahora, hagamos un reality check. La población mundial es de 6,863,584,069 personas y contando. La de México supera los 111 millones. El 18.4% tiene acceso a Internet en su hogar. El usuario promedio de Twitter en México no supera los 100 followers. De esos 100 followers, muchas cuentas son spambots. De esos 100 followers, muchos se conocen entre sí, así que se vuelve un universo pequeño, diminuto. Microscópico.
  • ¿Les parece mentira? Les apuesto a que hay unos 10 nombres de usuario que siempre aparecen por retweet en sus timelines o en el who to follow. Sí, son conocidos, porque, de nuevo, el subconjunto ‘usuarios de Twitter en México que usan el servicio de manera constante’ está muy limitado.
  • Ahora, uno de los pecados más grandes y que restan puntos chic es confesar que se consumen productos de las dos televisoras más grandes del país. Es un gran no-no. Lo curioso es que todos parecen reconocer los nombres. ¿Lucía Méndez? Check. ¿Aleks Syntek? Check. ¿Laura de América? Check. Entonces resulta en un glamour equivalente a vestirse bien, pero tener los codos y las rodillas sucias. Y no ponerse antitranspirante.
  • No es ‘la gente’ la que está ‘en contra’ de que tal o cual cantante participe en los festejos nacionales. Son ustedes, que a 200 no llegan. No es “México”, es un grupo de gente que, si se juntara, no sería considerado una muestra representativa. No somos ‘todos’ los que le mandan mensajes a algún famoso con la esperanza de que se enoje y nos miente la madre. No, son ustedes, esos 200 pobrecillos, esos 200 que de verdad consideran que alguien de la farándula es lo suficientemente importante en sus vidas como para esperar que les responda en un tweet. Son esas dos centenas de gente con huecos en sus vidas.
  • No me malentiendan. Todos tenemos huecos en nuestras vidas. Sólo que algunos los llenan de trabajo, otros de comida, otros de posesiones materiales y otros (200) de mierda.
  • Si no importa la celebración de una fecha que ni saben cuál es, si no van a participar, si no es un asunto que esté a la altura de su vida ¿por qué les interesa tanto que un cantante deje de usar Twitter? La mayoría de las cuentas nunca se usan y no los veo mandando mensajes de “qué puto”.

Y, por último, mi opinión. Yo no tengo nada que celebrar. Aprender de la historia no necesariamente implica que tengas que volverte un ultranacionalista que se envuelva en el lábaro y recite algo de Nezahualcóyotl. Como no tengo nada que celebrar, no participo. No es mi fiesta. Si Thalía o Edward James Olmos o Antonio Banderas le entran, no es asunto mío. El 15 de septiembre no sé qué voy a estar haciendo, pero sé que no estaré en un desfile, ni veré la ceremonia por televisión. No he escuchado la canción oficial porque del compositor me gustan ¿dos canciones? y porque es un músico muy mediocre. No me interesa Jaime López tampoco. No me disgustan, para nada, los senos de Salma Hayek. La mayoría de los asuntos que tienen que ver con el bicentenario salen en TV abierta y yo generalmente veo canales de paga, porque ahí está lo que quiero ver. No escucho la radio, así que no me voy a topar con nada de ello tampoco. Todavía no hay tantos anuncios en la calle, pero tampoco pasa nada si hay miles. Mi vida no mejora ni empeora si tal o cual se salen de Twitter. Me da verdadera lástima la gente que, según ellos, son los grandes comediantes y le tiraron popó al ofendido, pero usando las letras de sus canciones, que se saben al de-di-llo. Si yo tuviese el suficiente dinero para irme de México, me largaba. El suficiente dinero implica a mi familia y también que pudiera regresar para ver a mis amigos. No es el lugar, es la persona, no es el país, es lo que eres.

Pero muchos, muchos, no son nada.

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Del bicentenario, lo chic, lo trendy, los microuniversos y la relatividad

Jaden Smith es idéntico a Will Smith

Pero en ‘El Espantatiburones’

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Jaden Smith es idéntico a Will Smith

Toquen madera y arrepiéntanse, impíos

Hoy es viernes 13.

  1. La tradición anglosajona (principalmente en Estados Unidos) dice que es día de mala suerte.
  2. La fobia al número 13 se llama triscaidecafobia.
  3. La fobia a los viernes 13 se llama paraskavedekatriafobia (o friggatriscaidecafobia).
  4. Algunos estudiosos de este tipo de tradiciones dicen que Cristo murió en un viernes y que en la última cena había 13 comensales.
  5. Otros han rastreado su origen hasta los templarios.
  6. Y otros más, a tradiciones escandinavas que tienen que ver con brujas.
  7. La franquicia cinematográfica Friday the 13th consta de 12 películas.

Sin embargo, hay que considerar algunas cosas

  1. Las fobias son miedos irracionales. Tenerle miedo al 13 es tan arbitrario como temer al 3061.
  2. Los días tienen los nombres que tienen casi por accidente. Si los franceses se hubieran impuesto, hoy estaríamos a 8 (número inventado) termidor. Ajá, a partir de los últimos días de julio así se llamaba el mes. Supongo que no tiene el mismo encanto que ‘viernes 13′.
  3. Muchas de las tradiciones judeocristianas se han nutrido de las paganas.
  4. El tiempo es una concepción humana. De esa manera, en realidad no sabemos ni en que día, año y mes estamos, porque el conteo no empezó desde cero. Es decir, es muy probable que, si se hubiese calendarizado todo desde el Big Bang, hoy fuese domingo en lugar de viernes. Pero eso tiene el mismo significado que el horóscopo, o sea, nada.
  5. Las brujas no existen.

Pero lo importante, lo verdaderamente importante y que no deben olvidar hoy es:

  1. Siguen viviendo en México. Por más tradiciones y maneras que intenten adoptar, están aquí. No hay freeway, ni multiplexes. El barista que les sirvió su café de Starbucks con exótico sabor a Chiapas (sic) seguro vive en la misma colonia que ustedes. No es ni bueno ni malo ser mexicano, así como no es ni bueno ni malo ser estadounidense.
  2. En ese tenor, el invocar el viernes 13, el Halloween o el Black Friday no los teletransporta mágicamente a Nueva York ni a San Francisco ni mejora su acento al hablar inglés.
  3. La ‘mala suerte’ también es un concepto que un día se inventó alguien para, seguramente, robarle la cartera (o el pedazo de mamut) a su vecino.
  4. El azar y ‘la mala suerte’ son dos cosas distintas.

Por último, si quieren tenerle miedo a algo, tengan miedo a volverse unos pendejos. Pero mucho miedo. Digo, los que hoy se están “cuidando” porque es viernes 13, dejen de temer. Ya les cayó el mal de ojo, por una maldición de sus padres quedaron así. Y ni tocando madera o yendo a bailar a Chalma se les va a quitar la idiotez.

Nota Y, sí, están mucho peor los tarados que van a hacer el albur de ‘más me crece’.

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Toquen madera y arrepiéntanse, impíos

Proceso de decantación de la información

De Wikipedia:

Decantación

La decantación (del latín decantatĭo, -ōnis) es un método físico de separación de mezclas heterogéneas, estas pueden ser formadas por un líquido y un sólido, o por dos líquidos. Es necesario dejarla reposar para que el líquido se sedimente, es decir, descienda y sea posible su extracción.

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Si están leyendo esto quiere decir que usan Internet regularmente. Bueno, una parte de ustedes, los que llegaron vía Twitter y los que saben qué es un RSS. Otros tal vez se metieron en un café Internet y pusieron el nombre de alguna actriz en Google y uno de los resultados los guió aquí. Pero concentrémonos en quienes usan una computadora con conexión (buena o mala) prácticamente todos los días.

Imaginen que los usuarios de Internet están (estamos) en una pecera. Todos y cada uno. Entonces, empieza a caer información (imagínenla como alimento para peces). Los que nadan más cerca de la superficie, la obtienen casi de inmediato. El ‘casi’ es porque no la están generando ellos, aunque en ocasiones podrían. La consumen, la aprovechan y/o la desechan.

Luego, la comida sigue cayendo, pero no llega en tan buen estado como al principio. Además, alguna viene mezclada con la mierda de los de arriba, lo cual distorsiona el sabor. Algunos se la comen, otros no.

Un nivel más abajo, la comida apenas si llega como era originalmente. La proporción mierda/información es más o menos 60/40. De nuevo, algunos alcanzan a engullir algo y otros se quedan pasmados.

Ahora, imaginen que pasan otros dos niveles de los mismo. Y en cada uno, hay menos hojuelas de información y más caca.

Al final, lo que llega al fondo de la pecera es excremento en un 97%, si se tiene suerte. Y es lo que (supongo, nunca he tenido un acuario) se comen los cangrejos y los caracoles. A su vez, ellos también procesan y sueltan sus desechos al agua. Y flotan y flotan. Generalmente todos lo notan y, más a menudo de lo que debería, muchos se comen esas partículas. Los de hasta arriba generalmente no y menos los que proveen del alimento.

Pero todo esto suena a post idiota escrito por un mercadólogo que acaba de leer algún libro(muy) ligeramente basado en El Arte de la Guerra. Nah, les voy a poner un ejemplo práctico:

1.Twitter anuncia que pone a disposición de sus usuarios las función ‘Who to follow’. Indican que el algoritmo que usa la función está basado en tus propios followers y los followers de tus followers. Eso sucede el 31 de julio, después de unas semanas de pruebas. Los que usan aplicaciones para usar Twitter abren la página, lo revisan y ya.

2. Los usuarios de Twitter que todavía lo usan vía web, descubren la función unos buenos tres días después. No todos, muchos. Aunque es algo que está presente en todas las cuentas, se sienten obligados a comunicarlo.

3. Un nivel más abajo, el usuario de Twitter de tercera, opina encolerizado que Twitter se está volviendo Facebook. Si retrocedemos en el tiempo unos meses, eran los mismos que se quejaban de que Facebook se estaba volviendo Twitter.

4. Todavía más abajo, otras personas exigen que Twitter no sea tan animal y que no les recomiende gente que no toleran. Claro, a esta profundidad ni siquiera se acuerdan de la parte de “los followers de los followers”.

5. En este nivel ya han pasado muchos días. Muchos. Entonces, alguien se proclama descubridor de la función y repite los pasos 3 y 4. Tal vez hasta escriba algo en una cosa muerta, como hi5 o haga un grupo de Facebook.

6. Al fondo de la pecera, semanas después, alguien escribe para quejarse de todo. No le importa saber si los datos que tiene son correctos, no usa la función, vamos, apenas si sabe para qué tiene una computadora. Ni para qué esforzarse en decirle que lo más fácil es que no siga a los sugeridos o que a ellos les vale madre.

7. La mierda empieza a flotar hacia la superficie y todos, en distintos momentos, nos empezamos a dar cuenta.

Aplique usted la fórmula de la decantación de la información la próxima vez que lea algo relacionado con Chuck Norris, que van a cerrar Hotmail, “Lady Gaga es una gringa con chorizo”, Justin Bibier, los que se presentan como Reyes del Social Media, Federico Arreola, el Pulpo Paul, que los usuarios de iPhone tienen más sexo que los de Android, los tenis que te hacen bajar de peso y por qué son una idiotez, los videos virales que lo fueron en 2008 y, en general, toda esa información que lleva flotando se-ma-nas.

El problema de la pecera es que, muchas veces, los peces que nadan en ella creen que están recibiendo algo nuevo y espectacular. Pero siempre lleva una buena ración de popó.

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Proceso de decantación de la información

Este es un post bicentenario

Porque aparentemente cualquier cosa tiene que ver con ello. Mientras escribo esto, hay un partido de sucker entre México y España. ¿Por qué? Bueno, porque conmemoramos cómo hace 200 años también hubo un juego de futbol entre los Conquistadores y los Nativos. Digo, debe ser por eso ¿no?

Entonces, yo conmemoro con este post cómo hace 200 años alguien más escribía uno. O un códice. Algo. Todo es bicentenario. La imagen que acompaña esta entrada es bicentenaria. Su mamá es bicentenaria. Les dará una influenza bicentenaria. Comeremos Tacos de Tortilla Española Bicentenaria.

Atentamente

Mis Bicentenarios Huevos

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