Aunque usted… no lo crea

Por el 10 de February de 2009 a las 23:27.

Hace unos momentos, mientras soñaba con un tío materno (mi favorito, murió hace unos años), me despertó de la involuntaria siesta una sensación extraña. Me pongo los lentes (me los quito dormido), me asomo al Live Messenger y una amiga entrañable me quería contar algo. Algo importante, algo delicado. Me deja con esperanza, con el conocimiento de que hay personas admirables, excepcionales, con un corazón a prueba de todo y no de esos que van por la vida como unos imbéciles, buscando a quien joder. Miren, he conocido muy poca gente de la primera, demasiada de la segunda. Ustedes lo están leyendo, en ambos casos. Y saben que digo la verdad.

Pero, al mismo tiempo, me aparece otra ventana de conversación. Mientras ante mi se revelaba una mujer tan increíble, otra amiga me preguntaba una de esas cosas que me dan ganas de contestar a gritos a los dos segundos. Es un mundo de contrastes, amiguitos. Confío en que se den cuenta de que las respuestas en azul son las mías. Removí los nombres y corté un poco la dirección web, para mejor lectura.

aja¿Boletos para eventos? Yo escribo. Es-cri-bo. Es como si fueran con el carnicero y le pidieran policloruro de vinilo.

Pero, regresando a la esperanza…

Tú, mujer especial, te adoro. Y ahí voy a estar, contigo. Nada lo podrá evitar.

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