La Teoría del Big Bang: el Paradigma del Doblaje Mexicano
Como ya lo he dicho hasta el hartazgo, soy fan de The Big Bang Theory. No es sólo porque tenga toneladas de referencias harto geeks, sino porque de verdad es una serie con muy buenos escritores. Y como ya les he dicho, yo no tengo nada más que respeto y admiración por aquellos que escriben cosas que puedan cautivar.
En Televisa decidieron que si la serie era la número 2 en Warner Channel (en un segmento de la audiencia de 25 a 35 años, me parece), entonces seguramente le gustaría al público del canal 5. Yo pensaría justo lo mismo ¿por qué? Porque creo que ya es hora dejar de asumir que el público que ve los canales abiertos es audiencia de tercera y el que ve cable de segunda.
Lo malo es que siempre que en televisión abierta se toma una decisión medianamente valiente (hey, adquirir los derechos de retransmisión de una serie de cuatro geeks que hablan de Star Trek, Skype y juegan a piedra-papel-tijera-lagarto-Spock, es un riesgo) siempre llega el punto en el que empiezan a dudar. Es bastante identificable el miedo con el que entran a un nuevo universo (que lleva 30 años ahí, gracias), el de las comedias de situación que no involucran a familias nucleares típicas. Y, de una instrucción que seguro pedía que el contenido del programa se respetará en un 95%, lo bajaron a un 75%.
No es una decisión pésima, pero tampoco es la mejor. Me explico. Las referencias a Internet son extensas en la serie. Yo paso muchas horas conectado al día. Mu-chas. Entonces las capto todas. La ciencia de la que se habla, a veces en niveles arriba de lo que enseñan en la preparatoria, es precisa, gracias a que hay asesores que no permiten que se digan imposibilidades. Star Trek no es una tradición en México, no para la mayoría. Y así podría seguirme con cada uno de los detalles que para mí la hacen maravillosa.
Ahora bien. Según el sitio Internet World Stats, en México hay unos 27.6 millones de usuarios de Internet. Por supuesto, la cifra seguramente palidece ante la monstruosidad de espectadores de TV a las 9 de la noche en un canal abierto que cualquiera puede sintonizar en las regiones más inhóspitas. Los niveles de educación del país, bueno, ustedes saben que no están en la mejor forma. Y Star Trek, Star Wars, Twitter, Facebook, aceptémoslo, no son en estándar de los temas que se comentan al lado del garrafón en las oficinas.
Pero ¿entonces cuál es mi opinión acerca de si la serie funcionaría o no? Les pondré un ejemplo. Mi maestra de inglés en la preparatoria, la mejor que tuve en el tema, nos enseñó a que no necesariamente tenías que saberlo todo en una conversacíón en otro idioma, que podías sacar muchas cosas por el contexto y deducir de qué se estaba hablando. Y, después de hacerlo, tu misión era averiguar, ahora sí, significados exactos de las palabras que de plano no conocías. Y para eso había (hay) incontables diccionarios y traductores. Había cosas que yo no conocía de facto en The Big Bang Theory: la Teoría de Cuerdas, una, la participación en ella de George Smoot, otra. Pero cuando aparecieron las menciones, no me asusté, simplemente busqué la información y mi apreciación de la serie se enriqueció. Eso sí, en ningún momento me quedé congelado y la comedia, que es el género base de la serie, funcionó siempre.
Yo creo que la serie funcionaría si le dieran la oportunidad de ser, de existir como fue conceptualizada. De acuerdo, hay cosas demasiado locales, sobre todo cuando se invocan los usos y costumbres de regiones de Estados Unidos como Omaha, California y Texas, y esos conceptos no son de fácil traducción hacia un público que, en su mayoría, no está habituado a recibir esa información sin una preparación previa. Pero, de nuevo, la comedia funciona. Y es un sitcom, así que eso debería ser suficiente.
Pero aquí entra el enorme problema que yo tengo con el doblaje que se hace en México. No me malentiendan, esta actividad me parece mejor realizada en este país que en otros como Argentina o Venezuela y ni hablar de España. Ese doblaje logró que productos que nos habrían parecido soporíferos, como Top Cat (ajá, Don Gato), nos parecieran graciosos, a pesar de haber durado sólo una temporada en Estados Unidos por su escaso éxito. Otras cosas, como las series dramáticas, véase House, no buscan la regionalización exhaustiva de los diálogos. Las historias son suficientes para mantener cautivos a los espectadores, que no sienten que se pierden en un diálogo que involucra conteos de células blancas, lupus (nunca es) y resonancias magnéticas. Porque el punto central de la serie no es que te sepas todos los términos médicos, sino el drama. Regreso a TBBT y el punto no es que seas trekker, ni que tengas Facebook, Twitter y cinco cuentas de correo electrónico. El punto es la comedia, la risa.
Desafortunadamente, los directores de doblaje y los propios actores se han endiosado en su actividad. Y toman decisiones ‘creativas’ que afectan al producto original, inevitablemente. Mi ejemplo predilecto es The Incredibles, de Pixar. Díganme ustedes si no fue muy molesto escuchar la palabra ‘chamba’ tantas veces en las voces de Víctor Trujillo o Consuelo Duval. Es esa asunción de ‘la gente no va a entender’ la que no está bien, ni de parte de quienes autorizan el doblaje como de quienes lo proponen. Por ejemplo, en el primer episodio de TBBT, Sheldon comenta casualmente que Leonard no puede digerir maíz. En la traducción mexicana, dice: “le gusta la maciza”, refiriéndose a Penny, cambiando el orden de la conversación, insertando un albur barato (todos lo son) y cambiando el sentido de lo escrito.
¿Por qué? Bueno, porque la gente de doblaje escucha ‘es una comedia’ y se sienten con la obligación de insertar sus propios gags. Y, más allá de ello, tergiversan las voces, exageran la actuación, como asumiendo que una comedia no lo es a menos de que las voces suplentes no lo indiquen. Eso simplemente muestra un completo desconocimiento del material original y, además, una absoluta falta de fe en él. Si han visto la versión doblada de Austin Powers saben de lo que hablo ¿quién demonios es ‘El Doctor Malito’? Dr. Evil o Dr. Malo ya llevan su propia carga de sarcasmo hacia las películas de espías, el guión no necesita una ayudadita de parte de nadie. Después de todo, esos productos ya tuvieron éxito, el suficiente como para que una empresa de telecomunicaciones adquiriera los derechos de su retransmisión.
Tengo un par de amigos y varios conocidos que trabajan en ese ramo, el del doblaje. La queja generalizada es una que les parecerá familiar: tienes que ser amigo de alguien para lograr estar en un casting, primero, y luego ser muy amigo de alguien más importante para ser elegido. Y, desde luego, los directores hacen peticiones como ‘no, no, métele más punch (sic), más inflexiones, mejor di este chiste’. Y, los actores que ya tienen cierta posición, hacen todo lo posible por ‘dejar su huella’ en el doblaje, sin importar si cambian el sentido del material que están traduciendo para el resto de la gente.
The Big Bang Theory es una muy buena serie, de verdad. Tengo las dos primeras temporadas en DVD y he visto la mayoría de los episodios más de dos veces. Le presté la primera a mi hermano, que gusta de algunas de las series que yo veo, pero que no tiene mucho interés en ciencia o Internet y se sentó a ver disco tras disco, sin que ninguno de esos conceptos le hiciera ruido. Luego, me preguntó un par de cosas, se las expliqué y ya. El mundo no explotó. Si yo tuviera una opinión paternalista, idiota y corta de visión, no le habría prestado la temporada, con el blandengue argumento de ‘pues es que a ti te gusta andar en fiestas y no tienes libros escritos por físicos, es más, pasaste la materia con mucho esfuerzo y bajas calificaciones”. Y no soy así. Mi mamá, Gawd la bendiga, tiene entre sus películas favoritas Hackers y The Incredible Hulk ¿por qué? Bueh, porque un día me senté con ella y le dije: veamos una película. Y créanme cuando les digo que a mi santa madre no le interesan ni los cómics ni las bases de datos.
¿Qué me pareció, entonces, la transmisión en español? Parecía ir bien, no espero una traducción literal de todo el libreto porque eso es impensable, hay que cuidar el movimiento de los labios de los actores y tratar de que empaten lo más posible con la traducción. Algunos conceptos pueden cambiarse o generalizarse, como el intercambio de ‘Tengo cientos de amigos en Facebook’ por ‘Tengo miles de amigos en Internet’, que será más digerible si todavía hay familias allá afuera que se sienten juntas a ver la TV. Tal vez a ustedes, oh, usuarios de la poderosa Internet no les parezca que la mención de la palabra ‘masturbación’ sea de importancia, ya que tienen carpetas y carpetas de mujeres de senos desbordantes y traseros relucientes, además de que visitan sitios en donde pueden ver asesinatos y ejecuciones reales. Pero piensen ¿cuantas veces han escuchado esa palabra en su casa, en casa de su novia, en la oficina, en la calle?
Pero luego, el doblaje volvió a hacer de las suyas e insertó albures, cambió las maneras de los personajes principales, como Sheldon diciendo ‘Santa Cachucha’, cuando su efectividad es ser absolutamente correcto al expresarse, mantener en un ritmo de ‘me acabo de beber cuatrocientos cafés’ de Leonard, la aparente e inexplicable aparición de modales afeminados en tres de los cuatro amigos, el cambio de algunas palabras sin las cuales, las bromas no funcionan.
El casting no es el más afortunado, pero creo que puede pulirse. Quien hace la voz de Penny es la que menos problemas tiene, sorprendentemente. Sheldon estaría bien sin las bromas del actor y sin cambiarle la personalidad. Leonard podría bajarle a las revoluciones por minuto de su charla. Howard es gris, gris. Y Raj (pronunciado alternativamente como ‘raj’ y ‘rash’) ni siquiera tiene una pizca de acento indio. Si corrigieran esas cosas, además de respetar más los guiones originales, la serie no tendría problemas. Desafortunadamente, el ego de muchos actores de doblaje es tan colosal como Gojira y eso termina por matar a productos excelentes, como Friends, Frasier y La Teoría del Big Bang. Además, cuando tienes dos minutos en donde lo hacen bien y luego dos en donde enloquecen alternativamente, le rompen el ritmo a la serie. Y una comedia sin ritmo no tiene cabida en este mundo.
No creo que la vaya a ver en TV abierta de nuevo. No me parece abominable, pero, además, yo ya la sigo en sus horarios de transmisión originales en Estados Unidos. No necesito ni siquiera los subtítulos que varios sugirieron en Twitter. Creo que cada quien puede tomar la versión que les parezca más adecuada, dependiendo de si hablan inglés o no, si tienen una computadora con acceso a Internet, si saben que es un Torrent, si pagan un servicio de televisión por cable o satélite. Las variables son muchas.
Eso sí, no me sentí mal al verla, ni me enojé, ni pienso armar una revolución. Simplemente esta no es la versión para mí.
Y ahora, me disculpan, pero tengo que buscar el capítulo estreno de hoy. Sale Winnie Cooper.

Y otra cosa… la que la hace de Amy Farrah Fowler, es Mayim Bialik que tenia su progarma cuando era niña y se llamaba Blossom, y por lo que recuerdo tambien es medio cerebrito… bueno ahora si ya me despido…
BAZINGA!!!!!
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Estupendo, me cautivo como lo escribiste, la critica, la propuesta, deberias de ser también escritor de ese tipo de dialogos, logras ser ligero pero profundo al mismo tiempo, osease ameno…
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