Consideraciones para el día de mi muerte
1 Amigos y familia, no tiene caso que me vean después de mi inevitable deceso. En serio, no quiero que se lleven esa imagen a la primera noche en que se acuerdan de mí.
2 Basado en lo anterior, les prohíbo terminantemente velarme. Los velorios me bajan la pila. Okey, ya seré pasto de gusanos, pero eso no es lo importante. La verdad, a mí no me ayudaría en nada que se junten a llorar (algunos), a tomar café (muchos) y a contar chistes (espero que ninguno). Eviten a los gorrones y mándenme directo al crematorio.Luego, no se queden con la urna; o la ponen en el cementerio o tiran lo que les den en Cancún. Es un bonito pretexto para que se vayan de vacaciones.
3 Saben, y si no se enteran, que creo en Dios, Alá, La Fuerza o como quieran llamarle. Pero eso de los nueve días de oración es como de culto prohibido de película de serie B. Si me quieren dedicar una oración, unas palabras, un bonito pensamiento, háganlo en el momento en el que quieran hacerlo. No es necesario que hagan una representación de ‘El Bebé de Rosemary’ ni que lleven a un montón de viejitas que ni me conocían o me cagaban las pelotas, nada más porque saben rezar un rosario.
4 Pondré un asterisco junto a ciertos nombres en el directorio de mi celular. No les avisen a esos cabrones que me morí, me voy a divertir mucho yendo a su casa a atormentarlos. Aparte, ni mis amigos son.
5 Intentaré ponerme al corriente con mis deudas económicas antes de besar el piso, pero en caso contrario, no le den nada a quien llegue diciendo “no, es que le presté mi trilogía de Duro de Matar y unos cómics”. Un cabronazo es la respuesta adecuada para esos buitres.
6 Si de plano sienten la necesidad de juntarse para ‘recordarme’, vayan a un lugar de hamburguesas, a un Chilis, Hooters o Starbucks. Si es en casa de alguien, usen mi iPod como rockola, por unos minutos, no todo el tiempo. Nada más que eviten poner la carpeta de podcasts, porque traigo los que yo grabé y podrían cagarse del susto.
7 No fue lupus
8 Dejo libros, películas, discos y demás cosas que no me han regresado a quienes las tienen. Pues ya qué. Cabrones.
9 La receta de plátanos a la Foster que preparo muere conmigo. Igual que la de hotcakes de queso.
10 Si sólo encuentran lugar en un camposanto que tiene un letrero que dice ‘Pet Sematary’, mejor échenme en una pecera o una maceta. Aguas.
11 No se pregunten si los quería o no. No sean pendejos (as). A quien quise/quiero se lo he dicho hasta el cansancio. Lo cual, supongo, en este momento les despeja la duda.
12 Dejaré a cargo a uno de mis amigos de un documento que contiene todos mis passwords, incluyendo, pero no únicamente, cuentas de mensajería instantánea, correo electrónico y Xbox Live, para su consecuente cancelación. No vaya a ser que alguna de esas se conecte automáticamente desde mi laptop o 360 y le provoque un infarto a alguien.
13 En la ofrenda me ponen: un Jack, un pan de muelto (pero no esas madres con chocolate de Sam’s Club), chocolate caliente, capirotada, chicharrón en chile verde, pasta, zanahorias con limón y Tajín en polvo, chuletas, queso (obviamente). Pueden escoger un par de esas opciones. Mole no, porque me cae muy pesado. Burp.
14 Si van a tener algún tipo de ceremonia (aunque les haya dicho que no, pinches tercos), busquen una iglesia en la que les den permiso de poner un par de canciones después de lo que recen. Mis opciones: We’ll meet again, con Johnny Cash seguida de inmediato por Adiós Mundo Cruel, con Enrique Guzmán. Si ponen ‘Payasito’, me levanto de la tumba fría, putos.
15 Después de todo el asunto, está prohibido ver las siguientes películas: Los Cazafantasmas, El Fantasma de Papá (con Bill Cosby), Ghost, Resident Evil, Dos Fantasmas y Una Muchacha, Dawn of the Dead, Shaun of the Dead y The Sixth Sense. Bueno, y Beetlejuice.
16 Shake, shake, shake señora, shake it all the time
17 Adiós. Y gracias por el pescado.












