Category Archives: Notas

RIP Sandro

El nombre no les dirá nada a menos de que:

1) Tengan más de 38 años,

2) No sientan espasmos de dolor al ver programas en los que reseñen música de los 70 y/o cualquiera que conduzca Jaime Almeida

Yo todavía pertenezco a los segundos. Creo que la primera vez que escuché a Sandro debe haber sido en uno de esos discos de 45 revoluciones que todavía debe andar por ahí, espero. Es algo curioso lo que me pasa con este tipo de música, no es lo que “debería” gustarme y, sin embargo, así es.

Tal vez se hayan topando con ‘Mi amigo el Puma‘ por ahí. Es la más conocida y hasta Molotov le hizo el acostumbrado cóver de discodetributo. Tiene un ritmo que me gusta mucho. En Argentina fue grande y su fama sí se extendió a América Latina en los 70.

Hoy me enteré gracias al Twitter de Francomagno que Sandro de América ha muerto. Es impresionante el número de operaciones que resistió antes de irse, de plano.

La siguiente, es mi canción favorita en su voz.

Si yo hiciera mixtapes, la incluiría en uno.

Wait. Damn.

La nota idiota de hoy

El gerente de un Burger King en Missouri le ordenó a una mujer que abandonara el restaurante junto con su madre y su hijo. El hijo no estaba usando zapatos y, según el mandamás de la sucursal, está prohibido proporcionar el servicio a personas descalzas, por los códigos sanitarios. Todo eso está muy bien, salvo porque el trasgresor era un bebé de ¡seis meses! La mujer fue rauda a CNN a contar su historia.

Por supuesto, los altos mandos de BK se disculparon.

Nos estamos buscando que nos caiga un asteroide, me cae.

Bonus dicen que Lady Gaga tiene viruta.

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Duda, lo increíble es la verdad: Maiquel

Joe Jackson, el papá abusón y pegalón de los negritos bailarines, dijo en una entrevista que Omer Bhatti, ese chamaco que a veces acompañaba a Maiquel en sus giras es, en efecto, hijo del difunto. “Se ve como un Jackson y baila como un Jackson”, dice Apá Jackson en la entrevista.

Esta es una foto de Omer

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No tenía idea de que el hoyuelo en la barbilla postizo se podía heredar.

Pero mi teoría fantástica especial nonplusultra chaqueta de porquería de hoy es que Omer es en realidad ¡el mismo Maiquel! Simplemente pasó sus recuerdos a un cuerpo más joven para seguir bailando. Ese cabrón va a vivir para siempre. Tengan miedo.

Vía The Superficial. El video de la entrevista, al final.

Maiquel, goo y libros

Primero se los dije. Ya empezaron a salir los tracks no conocidos de Maiquel. Este clip es de ‘A place with no name’, cuyo título y melodía recuerdan a ‘A horse with no name’, desde luego. Esperen el disco con cantantes vivos a dueto con Jacko. Digo, si Mijares lo hizo con Pedrito Infante.

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Luego a los fans de World of Goo les va a encantar esto. Una sustancia orgánica desconocida se encontró flotando en el Mar Chukchi, al norte de Alaska. En teoría, han visto una ‘fila’ de hasta 19 km del moco, que es negro y se adhiere con cierta facilidad al hielo, según un guardacostas llamado Terry Hasenauer. El mismo hermano encontró medusas en una muestra, junto con huesos y plumas de un ganso muerto. Abajo, un video desde el aire y otro de lo que espero, no sea el destino de la baba desconocida.

Vía io9

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Finalmente el libro más grande del mundo. Y no, no es Crepúsculo ni El Caballero de la Armadura Oxidada. O el buen libro. Se llama Bután: una odisea visual a través del reino y es un compendio de fotografías de esa región asiática. Mide 2.1 metros de alto por 1.5 de ancho (cerrado), tiene 122 páginas y pesa nada más 60.3 kilos. Fue creado por Michael Hawley, científico del MIT, con la intención de recaudar fondos para construir escuelas en Bután y Camboya. El libro ya fue certificado por los Guinness World Records. Se editaron 500 copias. ¿El precio? 30,000 dólares en Amazon.

Colofón sé que probablemente yo sea el único que no había visto la versión Elba Esther del Keyboard Cat, pero me cagué de risa. Luego me acordé que esa es la líder de los maestros. Pinche mafiosa de cagada. Disfruten y luego lloren.

El inevitable y clicheresco* post de Farrah y Michael

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Bueno, todos nos enteramos. Primero, se anunció la muerte de un ícono de la TV (y de la cultura pop, me atrevería a decir) Farrah Fawcett. Así como durante los 90, cientos de mujeres estadounidenses de todo tipo pidieron el corte de cabello ‘a la Rachel’ , en los 70 fue el ‘Farrah’. Yo la conocí por referencias en libros y revistas, no tengo la edad como para decir “huy, yo era súper fan” Es decir, cuando yo tenía tres años (1980) ella cesó su participación en Los Ángeles de Charlie y seguramente yo estaba más preocupado por algún juguete o por si ya me había cagado en los pantalones. Así que me enteré de su existencia años después, cuando hacían alguna remembranza del show y luego en las repeticiones del mismo. Yo no era su fan, cuando alguien de mi edad (32) o menor lo dice, me da risa. Los verdaderos enamorados seguramente recuerdan haber visto el póster con la misma sorpresa y embeleso con los que, según la década, Marilyn Monroe, Samantha Fox o Monica Bellucci.

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Luego, horas después, anuncian que Michael Jackson ha muerto. Luego que no. Luego que sí, pero poquito. Después que mejor no y luego lo recontraconfirman. De Michael sí tengo recuerdos. Probablemente el primero debe ser que le llamaban Máricon Jackson (el acento es a propósito). Luego, el guante y después el Moonwalk. Era impresionante verlo hacer todo el show porque, de que tenía talento y magnetismo en el escenario, lo tenía. Y mucho. Por supuesto, fue fuente inagotable de chistes, desde su voz y modales, eh, delicados, digamos, pasando por sus explicaciones inverosímiles acerca de los cambios de color de su piel y las incontables cirugías hasta los juicios en los que se le acusaba de haber abusado sexualmente de varios niños. Ese último, el único realmente grave. ¿Lo sorprendente? Se lo platicaba hace un par de días a Ollin, curiosamente. Alguna vez, mientras Karl, Javier y yo buscábamos qué comprar entre los DVD de Sanborns, pusieron el concierto de la gira Dangerous en las televisiones. Me llamó mucho la atención cómo ese tipo de mañas sospechosas y pésima fama, lograba que la mayoría de la gente a mi alrededor siguiera el ritmo con los pies o la cabeza muchos años después. También recuerdo a ese Michael Jackson que, cuando llegaba a algún país, el que quieran, era recibido por los jefes de estado en uniformes menos llamativos que la ropa de calle del primero. O que era amigo de las diosas del cine y la música estadounidenses, Liz Taylor y Diana Ross. Los videos, la película ¡El jodido videojuego y arcade de Sega! Fui al segundo concierto en el Azteca, lo pasé bien. Un icono de los 80, definitivo, que todavía logro permanecer un poco en los 90 y se desbarrancó sin freno después.

Al mismo tiempo que se confirmaba (o no) la noticia de su muerte, empezaron los espontáneos a aventar chistes. Unos muy buenos, debo decir. Otros, muy forzados. Y es que cualquiera se da cuenta cuando alguien simplemente soltó un comentario cagado y cuando otros, hombres y mujeres por igual, vomitaron algo porque “ay, tengo que pertenecer, ay, tengo que decir algo. Ay, ese, que no es naaaaaadie, no puede ser más gracioso que yo.” Y agotaron el chiste en cuestión de minutos. A estas horas, las bromas están más muertas que el propio Michael.

Aunque ¿está muerto?

Yo solté mi teoría chaquetera, maquiavélica, absurda, pendeja, de telenovela de Emilio Larrosa en Twitter. Mis estudios en ciencias de la nada y teorías de conspiración avanzada, me dan la autoridad para decir que Michael Jackson no murió. En primera, eran bastante públicas sus deudas desde hace un par de años. Hasta le iban a quitar Neverland. Luego, prometió muchas fechas de un concierto en Londres y los boletos volaron el mismo día. Finalmente, tenía 50 años, edad que tiene un buen sonido al mencionarla en los obituarios y las semblanzas. Entonces, finge su muerte, huye, ponen un modelo de cera de Diana Ross sin el tinte negrito y a medio derretir en el féretro (en el caso de que sea abierto) y tarán, Michael Jackson era Gawd, era tan bueno, tan caritativo, ay, que nadie se acuerde de los juicios y que nadie se acuerde que hubo un momento en que era negro.

Me gustan varias canciones grabadas por Michael Jackson. Mínimo dos de cada uno de sus discos, desde Off the Wall y un par de los Jackson 5. Pero no me considero fan acérrimo, ni lloré en el concierto, ni nada por el estilo. Eso sí, escucho a lo lejos la manada de animales que vienen corriendo, como cuando murió Benedetti, bramando que ellos siempre lo admiraron. Que lo recuerdan todo, todito, que tienen el vaso ultraconmemorativo y la camiseta ultraespecial del concierto megadesconocido. Que a ellos sí les salía el Moonwalk. Otros más, están sentados en sus casas u oficinas pensando “ay, tengo que decir algo cagado, pero ya se acabaron los chistes de negro, blanco, niños y maricones”. En realidad, todo ya se había dicho hace una década, cuando la carrera de Jackson se murió completita. Y también durante su mejor momento.

Eso sí, fue un día curioso. Muere una figura representativa de los 70, uno de los 80. Hace unos días, el patiño eterno de Johnny Carson, Ed McMahon. Ya saben, eso que dicen de las muertes en grupos de tres. Lo cierto es que sí fueron dos figuras mundialmente conocidas y que, al morir, despiertan los recuerdos y los datos de trivia interminables. Y que, además, son una de esas señales de que ya hemos dejado atrás esos tiempos.

*dícese del cliché, que tiene la propiedad del cliché. Clichudo, clichoso.

La recomendación de la casa

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Es visitar Acentos Perdidos. Pertenece a Pablo Zulaica, un corrector de ortografía y estilo que, en lugar de soltar peroratas (como yo) acerca de la mala ortografía de mucha gente, sale a la calle y pone un sticker en forma de tilde sobre palabras que lo necesitan, pero no lo tienen, en anuncios y grafitis. La parte genial del asunto es que en la calcomanía viene la razón por la cual esa palabra se acentúa y el correo electrónico donde pueden contactarlo para contratar sus servicios.

Verán, yo soy un nazi ortográfico. En mis buscadores personalizados de Firefox está incluída la RAE. Siempre estoy corrigiendo errores. Reviso lo que escribo varias veces. Y hay dos razones para ello:

  • Las reglas ortográficas y de sintaxis nos permiten comunicar correctamente nuestras ideas. Usarlas incorrectamente, como en los metroflogs, los SMS o el chat, provoca dolores de cabeza. Bueno, a mí.
  • La mayoría de esas indicaciones las aprendes en la primaria. Ni más ni menos. Desde segundo te repiten las reglas de acentuación casi diario.

Por eso me encabrona encontrar gente que pase de los 15 años y escriba como si una granada le hubiera volado medio cerebro y tres dedos de la mano. En serio, es desesperante. Aunque es peor cuando son personas de mi edad. O mayores.

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En fin, visiten el blog de Pablo y, si ustedes están por entregar la tesis o un trabajo semestral, llámenle y páguenle por que revise sus documentos. Ahórrense el tener que enfrentarse a algún profesor igual de mamón que yo.

Pablo Zulaica

Correo frescopy@gmail.com

Y aclaro. No, no es mi cuate. Ni siquiera lo conozco. El buen Chosti me pasó la dirección del blog. Siempre estaré del lado de la gente con buenas ideas, talento y ganas de ejecutarlas. Vayan, es una situación gana-gana, él percibe una lanita y ustedes no volverán a escribir como si los hubieran encontrado en una cueva, alimentándose de moho.

Ah, y les voy a pedir que hagan viral esto. Lo merece.