De los superhéroes que he conocido, uno de mis favoritos es Superman. Lo sé, aparentemente no es el de muchos desde que inventaron a Spawn y a John Constantine y los lectores de cómics (porque siguen siendo cómics, aunque tengan más de 40 páginas) de pronto querían antihéroes y tipos que cedieran a los impulsos propios de los humanos.
Yo nunca le perdí el afecto a Superman. Mientras Batman cedía a una adicción al venom y Tony Stark se ponía unas borracheras de antología, Kal-El seguía estoico. Se han dicho muchas cosas acerca del personaje. Que sus historias no son interesantes, que cómo haces que sea vulnerable alguien invulnerable, que los boy scouts no son divertidos.
Pero hay algo por lo que Superman nunca se fue de mis afectos. Verán, es la eterna discusión de cómo hacer una buena película con el personaje. El asunto con Batman y Christopher Nolan, por ejemplo, es que el director supo destacar elementos clave: la oscuridad no necesariamente está en las calles, sino en las intenciones de los habitantes de Gótica, la ciudad no es Neo Tokyo, Batman no es visto necesariamente como un héroe por la gente, el Joker es un demente altamente funcional y Bruce Wayne corre en paralelo a esa misma línea.
Superman, entonces, debería ser visto como un símbolo de justicia a toda prueba ¿Les suena utópico? Sí, probablemente lo sea. Conozco a pocas personas que piensan que hacer bien su trabajo es algo que no se pone a discusión. Conozco a pocas personas que no inventan historias que perjudicarán a sus colaboradores en algún nivel, sólo por querer hacerlo. He tenido cerca una, dos, cuatro veces, a gente que no está calificada para ciertos puestos y que son jefes de otros que podrían hacer malabares alrededor de ellos, montados en un uniciclo y con los ojos vendados ¿La razón? Es que “tiene más colmillo”.
Más colmillo significa: no le da miedo ensuciarse las manos, hacer malas prácticas laborales y, en muchos casos, lamer colas. Particularmente la del jefe ¿Hace un buen trabajo? No. Por lo menos no el que se describe en su contrato ¿Funciona? No, pero es “de confianza”. Ya saben, es parnita, es cuate, es “ley”.
Cuando uno se queja de este tipo de asuntos, la respuesta general es: “las cosas funcionan así. Es El Sistema”. Y lo dicen como si existiera un libro de reglas que obliga a la gente a detener sus actividades en torno a un chisme, a estar de acuerdo por siempre con los superiores aunque sea notorio que se equivocan, a soportar los caprichos de un cliente o a tolerar los excesos de un coworker que afectan el trabajo de todos. Es el sistema, es la manera en que cruje la galleta, es el lado del que la iguana mastica ¿Este arquitecto es de fiar? Nah, ni siquiera terminó la carrera, pero nos fuimos de putas varias veces y mira, no le dijo nada a mi esposa ¿Le damos el proyecto a este diseñador? No, mejor dáselo a este otro. Nos va a pasar una lana de la licitación ¿Contratamos a la que tiene varios cursos especializados, maestría y experiencia o a la de tetas grandes? Vamos ¡eso ni se pregunta!
Pero hablaba yo de Superman. Es un tipo al que no puedes sobornar porque ¿qué podrías darle para tentarlo? Cree firmemente en que el mundo debe ser un lugar justo, en el que las buenas acciones prevalecen y las malas son castigadas. Lucha porque haya un equilibrio, a costa de su propio tiempo. El “bien”, ese estado tan intangible, es su meta. Los más cínicos dicen “qué hueva, no es interesante”. Pero en este mundo en el que la regla es traicionar, alienar, el terrorismo psicológico, el compadrazgo, explotar a los mejores en su trabajo mientras se enaltece al mediocre, robar los donativos a las variopintas zonas de desastre de todo el mundo e inflar presupuestos para gastarlos en otro auto del año ¿no es interesante la filosofía y valores de Superman? Yo creo que sí. Tristemente, es considerado como algo irreal y tan alienígena como el personaje mismo, pero ¿no debería ser la regla? ¿No deberíamos buscar el “bien”, la “felicidad”? ¿No deberíamos estar avanzando sin que alguien busque como entorpecer nuestro camino?
Yo prefiero creer en que es posible ser feliz sin culiempinarte ante tus superiores. Quiero creer que no es un mal generalizado el que tengas que invitar forzosamente a nadie a beber porque así garantizarás un contrato, una buena observación. Quiero creer que trabajar eficazmente no equivale a que te despidan. Quiero creer que no es necesario estacionarte en doble fila, copiar la tarea, quedarte con el dinero extra de cambio que te dieron por error, fingir que un producto tuvo un mal funcionamiento cuando fue tu culpa, robar, mentir, engañar.
Si podemos creer que un hombre puede volar ¿por qué no podemos creer en la justicia y en la verdad? ¿Por qué no los consideramos como elementos para alcanzar la felicidad?






