Category: Sin sentido

Mongo va a los Oscar ¡otra vez!

El año pasado (un poco como un experimento) hicimos una transmisión en vivo durante la ceremonia de los Academy Awards, mejor conocidos como los Oscar o los Óscares. Este año repetiremos el mismo asunto. Les recuerdo las “condiciones”

  • Lo hacemos vía Skype, así que quien nos agregue, tendría que tener su micro cerrado. Somos cuatro y a uno de nosotros le encanta estar hablando. Le dicen Don Pendejo.
  • Si alguien quiere retransmitirlo en Ustream o una cosa similar, adelante. Nosotros no hacemos la transmisión desde ahí porque el delay está pésimo.
  • Empezaremos 10 minutos antes de la ceremonia, que se celebra el domingo 27. O sea, pasado mañana.
  • No lo grabaremos. Porque, además, no lo subiríamos. Ni lo editaría.
  • Van a escuchar “Anne Hathaway está bien buena” unas 80 veces.
  • Si no tienen un usuario en Skype todavía, vayan ya. Pueden agregar a

mongo.podcast

y unirse a nosotros para ver la entrega de premios. Nos escuchamos el domingo.

Del amor, la nicotina y el silencio

Soy un tipo muy poco original. Este post es prueba de ello. No me consuelan los dichos que refieren a la ausencia de objetos novedosos bajo la luz del día. Aunque tampoco me preocupa tanto. En realidad, ante la mítica y sobada “página en blanco”, que en realidad en estos días es más bien un cursor parpadeante y retador, uno busca empezar de alguna manera. Particularmente cuando es un tema del que se hablará de aquí al 15 de febrero a las 11 de la mañana. O hasta que alguien vuelva a hacer una pataleta en algún lado.

Pues bien, yo he dicho que quiero y que adoro. No, no solo una vez. Permítanme un momento para dolerme de la ausencia de la tilde en el “solo” de la frase anterior. Permítanme sentirme mal por esa tilde perdida.

Pero decía yo, que no he amado en una única ocasión. No, han sido varias. Algunas de ellas, dolorosas como una muela partida en dos. Algunas de ellas, dañinas como media cajetilla de cigarros en ayunas. Algunas de ellas (las mismas, esto es), desconcertantes e ininteligibles. Ilegibles. Pero esas y las demás, todas gloriosas. Todas con fuegos artificiales, desfile, grandesenormeselefantes y rehiletes y sonrisas. Quesos, besos y sonrisas.

Y, por ello, esas ‘algunas’ de las que hablaba, así de trágicas, así de pérfidas, así de ingratas.

Ingráta pérjida, romántica insoluta, tú me estrujastes todito el corazón, decía Chava Flores. Y piensan, con una fuerza que parece que hasta gusto les da, algunas personas. Es una época rara. Cuando dejé de ver a mi primer amor platónico, Rocío Araceli Inserte Apellidos, tenía yo seis años. No supe de ella, excepto por una ocasión en que me llevaron a una clínica del Seguro Social y ahí estaba, la muy jija, la muy hermosa. Fue la primera vez que sentí el “efecto elevador”. Zum, ese es tu estómago yéndose hacia arriba. Zum, ese es tu estómago yéndose hacia abajo. Y luego, nada. A la fecha, 27 años después, nada.

Hoy es distinto. El voyeurismo es el deporte nacional, es la disciplina olímpica más competida del mundo. Tenemos Twitter, tenemos Facebook, tenemos blogs y about.me. Teníamos hi5. Joder, tenemos Google. Un nombre, un apellido, encerrados en comillas y, mira, una página personal, un perfil profesional, unas fotos indiscretas y un blog de haikus que nadie conocía. Y se podría pensar “pues qué bueno, seamos adultos, seamos maduros”. Pero, no. Vamos y picamos al animal que parece muerto. Hey, mira, creo que se mueve. Huy, creo que gruñe. Y el “cierre”, el “crecimiento”, el closure, se nos va al demonio. No sé ustedes, pero yo necesito distancia. Intento que mis relaciones no terminen mal y tengo un récord de bateo (y ponches) bastante bueno. Y de todas maneras, necesito ese espacio, esa huída, ese languidecer y escuchar canciones. Ese silencio de tonos de alerta y de ringtones personalizados, que no salten los pop-ups que avisan de un nuevo chat, que no suene el timbre de la casa, que los ese eme eses no lleguen y que pasen varias semanas del mismo silencio, del mismo botón de mute, que se supone tan pernicioso para una relación, pero que hace maravillas cuando se ha terminado. Después del luto apócrifo, te sientes relajado, entero y con ganas hasta de preparar un desayuno completo y no la habitual combinación pizza-Coca Cola-cigarro. En mi caso, después me vuelvo “cuate” de la ex. Que yo sepa, nunca fui un evil ex. Que yo sepa, nunca he tenido una evil ex. O exes.

Pero en este mundo es imposible para muchas personas encontrar solaz en la mudez de los que se fueron. A veces, porque es muy tentador ir y asomarse a ver qué está haciendo el otro. Mira, ya cambió de trabajo. Hey, su estatus cambió de “in a relationship” a “single”. F5. F5. F5. Otras, porque resulta prácticamente imposible no escuchar, no hablar, no ver el mal. Hace 15 años te topabas con alguien en una fiesta y le decías “huy, no, terminamos hace como medio año. Yo estoy bien, ya sabes, tranqui, no ando con nadie porque no quiero”. Y ya, alguien ponía a Rostros Ocultos o alguna aberración similar y no pasaba de ahí. Porque era más sencillo separar a sus amigos de tus amigos y dejarlo como era. Ahora, ampáranos San Valentín Trujillo, tenemos cientos de amigos. O conocidos. O contactos. O followers. Y es inevitable que alguien te diga ¡buenos días”, pero insertando el nombre de tu ya-no-tan-significativo-otro en un saludo masivo. Tan masivo como lo permiten 140 caracteres. O que te tagueen en una foto. O que alguien comparta el link al ya mencionado blog de haikus. En estos días hay que poner un link al comunicado que avisa que ya no tienes pareja, ahí,  en tus redes sociales, en´video, en podcast, en código QR. De acuerdo, no necesariamente, pero a veces pareciera que sí, para evitar el bombardeo insospechado.

Y, hey, entiendo a los que gruñen por lo bajo en estos días. De pronto, pum, de plural a singular. Pum, no más arrumacos. Puf, se esfuma la rutina. Crash, esa fue mi fe en la humanidad, el amor, la vida y todo lo demás. Bang, bang, mi nena me ha disparado. Pero no comparto la aversión al amor. Yo no he estado mejor que cuando me he enamorado. Y no, no es por la codependencia, no es que mi felicidad dependa de una persona. Es que es un estado ideal para mí. Escribo y escribo y recorto y pego y prácticamente no tengo nada en estado de draft. Camino por la calle y saludo y sonrío. Tal vez no sea tan distinto que cuando no lo estoy, pero sí se siente esa minúscula, aunque importante diferencia. Como el guisante bajo la almohada de la princesa. Está ahí, por mucho que haya problemas, discusiones y tropiezos.

El universo es matemáticas. Dios es un número primo. Todos somos unos y ceros. Creo yo, hasta las emociones juegan a ser parte del Baldor. Y es simple ¿saben? Hay positivos y negativos. La amabilidad, positivo. La douchbaggery, negativo. El apoyo, positivo. La traición, negativo. Ya sé, los más cínicos dirán “pero yo prefiero ser un bastardito sin sentimientos y que el mundo tome por culo”. Los más ridículos “soy una criatura de la oscuridad y escucho jevi” Pero yo no. No digo que no lo haya hecho, también tuve mi etapa de “huy, soy tan malo”. Pero en una dimensión de números y de valores, en este mundo en el que dos positivos matan un negativo ¿quién no quiere tener todos los + que pueda? ¿Quién no quiere ser tan feliz que sienta que va a explotar en una nube de serpentinas y papel picado? Ya, en serio ¿quién no quiere estar enamorado?

He caído, me he roto. He terminado sorbiéndome los mocos. Pero nunca he dejado de amar. Es una de esas cositas estúpidas y sinsentido por las que vale la pena seguir en este planeta. Una suerte de leyenda urbana que resulta ser cierta en algún momento. Pero que requiere de un esfuerzo que cada vez le parece más hercúleo a quienes pretenden enfrentarse, por vez primera o decimonona, a esa hidra, a esa esfinge.

Fe.

Manual de corrección política y diplomacia, edición 2011

Dado que empiezan los tiempos en los que todos quieren pensar lo mismo y actuar igual que el de al lado, es momento de redactar un manual para que usted no cometa un faux pas si acaso tiene que interactuar con personas, cosa harto rara en estos días del DM, del Wall y del SMS. De acuerdo, me refiero a personas a las que usted pueda tocar, oler y ver. Bueno, si ellas se dejan.

Tal vez usted no esté enterado, pero fue publicada una versión de Huckleberry Finn en la que la palabra nigger fue removida del texto. Nigger, como usted sabe, es la forma más despectiva de referirse a un negro. Ok, a un afroamericano. De acuerdo, a una persona con corpúsculos de melanina más agrupados. Nigger, es también la palabra favorita de muchos descendientes de Kunta Kinte (al menos en espíritu), usan para referirse entre ellos. El viejo “tú no puedes usar esa palabra, sólo nosotros”. A pesar de que el término no era necesariamente ofensivo y, por la nota a la BBC, era una manera de ver con ironía al conflicto racial y, claro, el asunto de que se publicó hace 126 años, es mejor dejar de lado esas palabras feas que nada más levantan el odio de todos. To-dos.

Seguro también escucharon acerca del programa Top Gear y que sus conductores se refirieron a un auto mexicano como flojo, flatulento, débil y gordo. Y que la comida mexicana estaba frita hasta la náusea. Eso debe parar ya. Miren, una cosa es que por décadas maten mujeres en el norte, que haya niños viviendo en la calle, pero ¿que nos llamen pedorros? No. No y mil veces no.

Por ello, les presento este pequeño manual de corrección política.

  • El café, desde ahora, se pedirá “sin crema” o “sin leche”.
  • A usted no lo engañaron como a un chino, sino como a un asiático del oriente.
  • Su pareja no es “gordito” o “gordita”. Llámele “persona con sobrepeso”.
  • Su primo Jonás no es “güero de rancho”, sino “rubio rural”.
  • Su botana de elección no será “nueces de la India” sino “nueces de la señora nativomexicana de afuera del metro”
  • En los lápices de colores, éstos ostentarán la leyenda 000000. A menos de que alguien se ofenda porque es el número más bajo en la escala. De ser así,  lo cambiaremos por 999999. Que se joda el gris por indeciso.
  • Si usted juega ruleta, ya sólo habrá un color: turquesa. Así nadie se identifica con nada y todos tan felices.
  • En el cine, se realizarán ediciones a todas las películas en donde se haga uso de la palabra nigger. Por ejemplo, esta escena de Pulp Fiction

Se convertirá en esto

Porque, desde luego, lo del arroz también es  ofensivo. Faltaba más. Es como si dijeran que los mexicanos comemos frijoles en alguna medida.

  • Matt Stone, Trey Parker, Seth MacFarlane, Matt Groening, Eddie Murphy, Samuel L. Jackson, Chris Rock, Cheech Marin, Will Smith y una lista de millones de personas más, serán lanzados en un cohete a la Luna, para que el mal que esparcen se detenga. Para evitar malos entendidos, no será al lado oscuro (llamado desde ahora, “el lado que no alcanzamos a ver y al que no le pega el Sol”.
  • Si usted posee alguna indumentaria regional, guárdela. Nunca más la use. Se propondrá que a partir de marzo de 2011, el atuendo sea un conjunto plateado con botas. Tal como nos enseñó la ciencia ficción de la década de 1950.
  • Deben buscarse nuevos términos para: frijoles charros, huevos rancheros, moros con cristianos, zapote negro, granada china y demás alimentos altamente ofensivos.
  • Por último, se recomienda la quema de casetes (si los encuentran), discos compactos y computadoras que contengan audio y/o video referente a Polo Polo, que en sus chistes se la pasa atacando todo tiṕo de minorías y perpetuando estereotipos. Además, se sugiere que sea encarcelado y posteriormente fusilado.
  • Y luego, quememos libros que no nos gusten, declaremos que somos LA raza, encarcelemos y exterminemos a otros grupos y hagamos jabón con ellos. Total.

The end is not near, it’s here

Más que 2000, 2010 me pareció siempre un año que yo no podía imaginar desde mi cuarto, leyendo la última revista con relatos de ovnis o de avistamientos de Nessie. Hablo de hace 20 años, cuando esperábamos que en el futuro hubiese Nikes automáticos, Deloreans voladores y hoverboards.

Yo todavía lo espero.

El paso de 1999 al 2000 fue uno de los más anticlimáticos. No hubo Y2K, no se cayeron los aviones, no hubo suicidios en masa. Las máquinas no se levantaron y la bola gigante no le cayó encima a Dick Clark. Y todo mundo asumió que ya estábamos en otra década y otro siglo (aunque eso sucedería en realidad el 01.01.01). Y algo similar pasa con 2010. Bueno, no en todo.

Y, de pronto, estamos en el futuro. Y salvo por Internet y el Happy Chop, todo se ve muy parecido al pasado. Les mentiría si dijera que no me parece un poco decepcionante: yo quiero razas extraterrestres o, por lo menos, pizza hidratable. Pero no quiere decir que no sea divertido ¿eh? Simplemente a veces tenemos una percepción del tiempo que no contempla que estamos dentro de él. Olvidamos que no damos saltos de 10, 15, 30 años. Que estamos aquí.

Y, sí. Es pura matemática inventada eso de los días. La vuelta alrededor del Sol ni siquiera sucede a las 00:00. Pero sí hay principios. Sí hay finales. Es sólo que tal vez no te toque vivirlos exactamente el 31 al tañido de las campanas en YouTube en vivo. Pero puedes intentarlo. Puedes proponerte ser mejor. Porque, a veces, es todo lo que se necesita, ese primer paso, ese símbolo. Esas ganas de arreglarlo todo. O por lo menos un cachito. Y puedes tener sorpresas 29 horas antes de que se termine un año o 16 días después que ha comenzado. Pero no es magia, no es casualidad. Todo son unos y ceros, todo es “sí” o “no”. Y todo llega después de dos, cuatro o sesenta pasos, pero tienen que ver, cada uno, con el primero.

Que tengan buen camino, amiguitos. Que den los pasos que tienen que dar.

Formatos base para cualquier fecha especial

Mire, uno sabe que a usted le causa mucha pereza pensar y que no tiene tiempo de ello. Por eso, le ofrecemos estos  formatos ideales para cualquier fecha significativa a la que la gente que usted conozca le ponga atención.

¡Ay, qué padre, ya es ________!

Güey, se me había olvidado que hoy es ________ ¡Feliz ________!

Cada que es _____ me emociono mucho y es de mis fechas favoritas.

Creo que es la primera vez que celebraré ___________.

Creo que es la primera vez que no celebraré_________.

(Comentario relacionado con alguna función de Twitter) hoy que es ________.

Pobres (insulto) ustedes ni cuenta se dan que ______ es un engaño que se generó en (fecha).

¿Celebrar _______? Váyanse a (el, la) _________.

Ash, ¿por qué ________ es trending topic? A ver ¿por qué? Si _______ es una (insulto).

La verdad es que ni cuenta me había dado de que hoy era _________.

Hoy que es __________ me la voy a pasar (suceso contrario a ________)

Ah, qué bien chinga (n) mi (s) (papás, hermanos, compañeros de oficina, novia, novio, esposa, esposo) con que celebremos _______. [Nota del editor:Ajá. Forever alone.]

Me vale (eufemismo de órgano reproductor) que hoy sea __________.

[El mismo de arriba] Me vale (eufemismo de órgano reproductor) que sea _______. Nadie me ha felicitado, ni lo hagan.

[Y otra vez el mismo] ¿Ya les dije que me vale que sea _______? Qué bueno que nadie me ha felicitado.

Cambie los espacios por: Navidad, Año Nuevo, 14defebrerodiadelamorylaamistad, Yom kipur, el día de la Independencia, el día de la madre, el día de los abuelos, etecé.

Un anuncio de servicio público en esta época navideña

Cada diciembre, el número de personas que sufren ataques físicos de parte de sus compañeros de trabajo y seres queridos, aumenta de manera preocupante. Golpes al estómago, sopapos, rodillazos en los testículos, son solo algunas de las agresiones que suceden en cenas de fin de año con los compañeros de oficina, almuerzos familiares y despedidas en el aeropuerto. Si usted no quiere llevarse la desagradable sorpresa de un par de gónadas aplastadas o una nariz sangrante, siga este sencillo instructivo:

  • Evite ponerle “adornos” navideños a su auto. Verá, un pinito aromatizante es aceptado, pero un par de cuernos de reno y una nariz de Rudolph son francamente un intento muy jodido de gritarle al mundo que usted está enterado de que ya llegamos a diciembre. Piénselo así, los calendarios ya son omnipresentes, tanto como los relojes. Además, le apuesto 10 a 1 a que ni sabe quién coño es Rudolph.

  • No se acerque a sus colaboradores cuando esté dispuesto a tomar sus vacaciones decembrinas con la frase “no, pues nos vemos hasta el año que entra”. Mire, no sea idiota, se va a ir dos semanas y lo más seguro es que esté contestando correos de trabajo desde su casa. Además ¿cuántas personas en el mundo cree usted que jamás hayan escuchado ese gag?

  • La sentencia “yo no voy a ir a la fiesta porque soy bien Grinch” no debe salir de su boca. Nunca. En serio. No sé si usted esté enterado, pero el cuento del Dr. Seuss (y la animación y la película) terminan en que el Grinch entiende el significado de la Navidad, el corazón le crece en tres veces su tamaño de golpe, regresa a Whoville y departe alegremente con los habitantes. Hasta corta el pavo. Es decir, se vuelve admirador number one de la Navidad. Número uno. Por tanto, cuando usted ladra “soy bien Grinch”, lo único que logra es sonar como un asno a quien, en primer lugar, ni querían invitar al festejo. No mame.

  • El lunes dentro de dos semanas todo mundo se va a acordar de que usted se puso una borrachera de albañil en Día de la Santa Cruz, que vomitó en la macetas del restaurante, que le coqueteó a la esposa del jefe, que le coqueteó al hijo del jefe, que se quedó dormido en la mesa y que se fue cantando “Sombras nada más” por las calles de Polanco. Así que compórtese.

Siga estos consejos. No se vuelva una estadística.