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Shit my Dad Says… la serie de TV

Oh, no. Una serie basada en ¿un meme de Twitter? ¿De verdad? Digo, yo sé que tiene a William Shatner en el protagónico pero esto enciende la luz amarilla. Imaginen un programa méxicano basado en un trending topic local, como “Martes de Chuck Norris”. Brrr.

Los finales alternos de Lost

Explican mucho más que la totalidad de los episodios de las seis temporadas.

Progreso

En el principio

Hoy

Lo dijo Obama:

Yes, we can

Cómo hacer una telenovela mexicana

1. La época de copiar a los hermanos Grimm, a Perrault y otros autores se acabó hace algunos años. ¿Para qué esforzarse en darle una versión más a los cuentos de hadas, si alguien ya lo hizo por usted? Mejor revise lo que han hecho los colombianos y los argentinos.

2. La protagonista de su historia debe ser castaña, porque es bien sabido que las mujeres de cabello oscuro tienen buen corazón y las rubias son unas verdaderas hijas de puta. Siga alimentando ese rencor social, total, si ocurre una revolución (cosa harto improbable), se muda a Miami y todo solucionado.

3. Contrario a los rumores, usted no necesita actores para su telenovela.

4. Adquiera los derechos de transmisión de una telenovela extranjera. Luego, si tiene éxito, vuelva a hacerla pero con sus propios actores. Mire, a la gente le encanta el double-dipping y no le va a importar si acaba de ver exactamente lo mismo un mes antes. (Véase la primera imagen)

5. El protagonista de su historia debe ser alto, guapo, musculoso y extranjero. Vamos, lo que ninguna de las mujeres que verán su telenovela se va a cenar jamás. En serio, ja-más. No, de verdad.

6. En su historia, los habitantes del fraccionamiento más exclusivo de la ciudad (que hasta nombre en inglés tiene y hay que darle un password al portero para entrar), se codean con los de la peor colonia de la peor delegación. Ahí no existen el narcotráfico ni los asesinatos y los vecinos se apoyan entre todos y se quieren bien. Mire, si tiene dudas, vea Nosotros los Pobres y Ustedes los Ricos con San Pedrito Infante.

7. ¿No tiene un proyecto para presentarlo en su televisora? Proponga hacer una nueva versión de una telenovela que haya tenido éxito en el pasado. En el documento que entregue, use mucho las palabras ‘actual’, ‘más atrevida’, ‘nuevos paradigmas’. Mientras lo aprueban (porque lo harán), hágase de los libretos de la primera versión, añada algunos personajes y escenas en donde se le vean bien las tetas a la protagonista.

8. Haga una telenovela juvenil. Es fácil, simplemente vista a las niñas como personajes de hentai. Nadie se fija en los tipos. Todos, pobres y ricos, van a la misma escuela y tienen aventuras y periecias. Los actores pueden tener entre 12 y 30 años para representar a jóvenes de 17.

9. Cuando todo falle, el reparto formará un grupo musical y se presentará en palenques, ferias de pueblo, centros comerciales y patios de escuela primaria de gobierno.

10. Los malos odian porque sí. No hay razón alguna. Hablan solos y siempre están a oscuras en sus habitaciones, sus amigos son igual de malvados y, sin son mujeres, tienen un cuerpo espectacular. Sin son hombres, son Enrique Rocha.

11. Al hacer un remake de una telenovela, no se detenga. Usted puede hacer lo que quiera. Si la descripción del personaje dice que tiene 25 años, ponga a un señor de 50. Nadie se va a quejar.

12. Al final, los malos deben ser castigados. Se vuelve cada vez más difícil con el tiempo, porque antes simplemente terminaban en la cárcel, pero el público actual pide sangre. Revise las sagas de Final Destination y Saw, para inpirarse.

13. La verdad, la fórmula es simple. Chico conoce a chica, uno de los dos debe ser muy pobre, la gente se opone a que se amen, se separan, se unen, se separan, se unen (repita esto si alargan la historia), los malos los atormentan, ellos no se defienden, se unen, los malos mueren de maneras dantescas, chico se casa con chica en la playa (aunque la historia suceda en la delegación Álvaro Obregón), todo mundo asiste a la boda. Ponga ‘FIN’ en la pantalla con la tipografía más cursi que encuentre.

La Teoría del Big Bang: el Paradigma del Doblaje Mexicano

Como ya lo he dicho hasta el hartazgo, soy fan de The Big Bang Theory. No es sólo porque tenga toneladas de referencias harto geeks, sino porque de verdad es una serie con muy buenos escritores. Y como ya les he dicho, yo no tengo nada más que respeto y admiración por aquellos que escriben cosas que puedan cautivar.

En Televisa decidieron que si la serie era la número 2 en Warner Channel (en un segmento de la audiencia de 25 a 35 años, me parece), entonces seguramente le gustaría al público del canal 5. Yo pensaría justo lo mismo ¿por qué? Porque creo que ya es hora dejar de asumir que el público que ve los canales abiertos es audiencia de tercera y el que ve cable de segunda.

Lo malo es que siempre que en televisión abierta se toma una decisión medianamente valiente (hey, adquirir los derechos de retransmisión de una serie de cuatro geeks que hablan de Star Trek, Skype y juegan a piedra-papel-tijera-lagarto-Spock, es un riesgo) siempre llega el punto en el que empiezan a dudar. Es bastante identificable el miedo con el que entran a un nuevo universo (que lleva 30 años ahí, gracias), el de las comedias de situación que no involucran a familias nucleares típicas. Y, de una instrucción que seguro pedía que el contenido del programa se respetará en un 95%, lo bajaron a un 75%.

No es una decisión pésima, pero tampoco es la mejor. Me explico. Las referencias a Internet son extensas en la serie. Yo paso muchas horas conectado al día. Mu-chas. Entonces las capto todas. La ciencia de la que se habla, a veces en niveles arriba de lo que enseñan en la preparatoria, es precisa, gracias a que hay asesores que no permiten que se digan imposibilidades. Star Trek no es una tradición en México, no para la mayoría. Y así podría seguirme con cada uno de los detalles que para mí la hacen maravillosa.

Ahora bien. Según el sitio Internet World Stats, en México hay unos 27.6 millones de usuarios de Internet. Por supuesto, la cifra seguramente palidece ante la monstruosidad de espectadores de TV a las 9 de la noche en un canal abierto que cualquiera puede sintonizar en las regiones más inhóspitas. Los niveles de educación del país, bueno, ustedes saben que no están en la mejor forma. Y Star Trek, Star Wars, Twitter, Facebook, aceptémoslo, no son en estándar de los temas que se comentan al lado del garrafón en las oficinas.

Pero ¿entonces cuál es mi opinión acerca de si la serie funcionaría o no? Les pondré un ejemplo. Mi maestra de inglés en la preparatoria, la mejor que tuve en el tema, nos enseñó a que no necesariamente tenías que saberlo todo en una conversacíón en otro idioma, que podías sacar muchas cosas por el contexto y deducir de qué se estaba hablando. Y, después de hacerlo, tu misión era averiguar, ahora sí, significados exactos de las palabras que de plano no conocías. Y para eso había (hay) incontables diccionarios y traductores. Había cosas que yo no conocía de facto en The Big Bang Theory: la Teoría de Cuerdas, una, la participación en ella de George Smoot, otra. Pero cuando aparecieron las menciones, no me asusté, simplemente busqué la información y mi apreciación de la serie se enriqueció. Eso sí, en ningún momento me quedé congelado y la comedia, que es el género base de la serie, funcionó siempre.

Yo creo que la serie funcionaría si le dieran la oportunidad de ser, de existir como fue conceptualizada. De acuerdo, hay cosas demasiado locales, sobre todo cuando se invocan los usos y costumbres de regiones de Estados Unidos como Omaha, California y Texas, y esos conceptos no son de fácil traducción hacia un público que, en su mayoría, no está habituado a recibir esa información sin una preparación previa. Pero, de nuevo, la comedia funciona. Y es un sitcom, así que eso debería ser suficiente.

Pero aquí entra el enorme problema que yo tengo con el doblaje que se hace en México. No me malentiendan, esta actividad me parece mejor realizada en este país que en otros como Argentina o Venezuela y ni hablar de España. Ese doblaje logró que productos que nos habrían parecido soporíferos, como Top Cat (ajá, Don Gato), nos parecieran graciosos, a pesar de haber durado sólo una temporada en Estados Unidos por su escaso éxito. Otras cosas, como las series dramáticas, véase House, no buscan la regionalización exhaustiva de los diálogos. Las historias son suficientes para mantener cautivos a los espectadores, que no sienten que se pierden en un diálogo que involucra conteos de células blancas, lupus (nunca es) y resonancias magnéticas. Porque el punto central de la serie no es que te sepas todos los términos médicos, sino el drama. Regreso a TBBT y el punto no es que seas trekker, ni que tengas Facebook, Twitter y cinco cuentas de correo electrónico. El punto es la comedia, la risa.

Desafortunadamente, los directores de doblaje y los propios actores se han endiosado en su actividad. Y toman decisiones ‘creativas’ que afectan al producto original, inevitablemente. Mi ejemplo predilecto es The Incredibles, de Pixar. Díganme ustedes si no fue muy molesto escuchar la palabra ‘chamba’ tantas veces en las voces de Víctor Trujillo o Consuelo Duval. Es esa asunción de ‘la gente no va a entender’ la que no está bien, ni de parte de quienes autorizan el doblaje como de quienes lo proponen. Por ejemplo, en el primer episodio de TBBT, Sheldon comenta casualmente que Leonard no puede digerir maíz. En la traducción mexicana, dice: “le gusta la maciza”, refiriéndose a Penny, cambiando el orden de la conversación, insertando un albur barato (todos lo son) y cambiando el sentido de lo escrito.

¿Por qué? Bueno, porque la gente de doblaje escucha ‘es una comedia’ y se sienten con la obligación de insertar sus propios gags. Y, más allá de ello, tergiversan las voces, exageran la actuación, como asumiendo que una comedia no lo es a menos de que las voces suplentes no lo indiquen. Eso simplemente muestra un completo desconocimiento del material original y, además, una absoluta falta de fe en él. Si han visto la versión doblada de Austin Powers saben de lo que hablo ¿quién demonios es ‘El Doctor Malito’? Dr. Evil o Dr. Malo ya llevan su propia carga de sarcasmo hacia las películas de espías, el guión no necesita una ayudadita de parte de nadie. Después de todo, esos productos ya tuvieron éxito, el suficiente como para que una empresa de telecomunicaciones adquiriera los derechos de su retransmisión.

Tengo un par de amigos y varios conocidos que trabajan en ese ramo, el del doblaje. La queja generalizada es una que les parecerá familiar: tienes que ser amigo de alguien para lograr estar en un casting, primero, y luego ser muy amigo de alguien más importante para ser elegido. Y, desde luego, los directores hacen peticiones como ‘no, no, métele más punch (sic), más inflexiones, mejor di este chiste’. Y, los actores que ya tienen cierta posición, hacen todo lo posible por ‘dejar su huella’ en el doblaje, sin importar si cambian el sentido del material que están traduciendo para el resto de la gente.

The Big Bang Theory es una muy buena serie, de verdad. Tengo las dos primeras temporadas en DVD y he visto la mayoría de los episodios más de dos veces. Le presté la primera a mi hermano, que gusta de algunas de las series que yo veo, pero que no tiene mucho interés en ciencia o Internet y se sentó a ver disco tras disco, sin que ninguno de esos conceptos le hiciera ruido. Luego, me preguntó un par de cosas, se las expliqué y ya. El mundo no explotó. Si yo tuviera una opinión paternalista, idiota y corta de visión, no le habría prestado la temporada, con el blandengue argumento de ‘pues es que a ti te gusta andar en fiestas y no tienes libros escritos por físicos, es más, pasaste la materia con mucho esfuerzo y bajas calificaciones”. Y no soy así. Mi mamá, Gawd la bendiga, tiene entre sus películas favoritas Hackers y The Incredible Hulk ¿por qué? Bueh, porque un día me senté con ella y le dije: veamos una película. Y créanme cuando les digo que a mi santa madre no le interesan ni los cómics ni las bases de datos.

¿Qué me pareció, entonces, la transmisión en español? Parecía ir bien, no espero una traducción literal de todo el libreto porque eso es impensable, hay que cuidar el movimiento de los labios de los actores y tratar de que empaten lo más posible con la traducción. Algunos conceptos pueden cambiarse o generalizarse, como el intercambio de ‘Tengo cientos de amigos en Facebook’ por ‘Tengo miles de amigos en Internet’, que será más digerible si todavía hay familias allá afuera que se sienten juntas a ver la TV. Tal vez a ustedes, oh, usuarios de la poderosa Internet no les parezca que la mención de la palabra ‘masturbación’ sea de importancia, ya que tienen carpetas y carpetas de mujeres de senos desbordantes y traseros relucientes, además de que visitan sitios en donde pueden ver asesinatos y ejecuciones reales. Pero piensen ¿cuantas veces han escuchado esa palabra en su casa, en casa de su novia, en la oficina, en la calle?

Pero luego, el doblaje volvió a hacer de las suyas e insertó albures, cambió las maneras de los personajes principales, como Sheldon diciendo ‘Santa Cachucha’, cuando su efectividad es ser absolutamente correcto al expresarse, mantener en un ritmo de ‘me acabo de beber cuatrocientos cafés’ de Leonard, la aparente e inexplicable aparición de modales afeminados en tres de los cuatro amigos, el cambio de algunas palabras sin las cuales, las bromas no funcionan.

El casting no es el más afortunado, pero creo que puede pulirse. Quien hace la voz de Penny es la que menos problemas tiene, sorprendentemente. Sheldon estaría bien sin las bromas del actor y sin cambiarle la personalidad. Leonard podría bajarle a las revoluciones por minuto de su charla. Howard es gris, gris. Y Raj (pronunciado alternativamente como ‘raj’ y ‘rash’) ni siquiera tiene una pizca de acento indio. Si corrigieran esas cosas, además de respetar más los guiones originales, la serie no tendría problemas. Desafortunadamente, el ego de muchos actores de doblaje es tan colosal como Gojira y eso termina por matar a productos excelentes, como Friends, Frasier y La Teoría del Big Bang. Además, cuando tienes dos minutos en donde lo hacen bien y luego dos en donde enloquecen alternativamente, le rompen el ritmo a la serie. Y una comedia sin ritmo no tiene cabida en este mundo.

No creo que la vaya a ver en TV abierta de nuevo. No me parece abominable, pero, además, yo ya la sigo en sus horarios de transmisión originales en Estados Unidos. No necesito ni siquiera los subtítulos que varios sugirieron en Twitter. Creo que cada quien puede tomar la versión que les parezca más adecuada, dependiendo de si hablan inglés o no, si tienen una computadora con acceso a Internet, si saben que es un Torrent, si pagan un servicio de televisión por cable o satélite. Las variables son muchas.

Eso sí, no me sentí mal al verla, ni me enojé, ni pienso armar una revolución. Simplemente esta no es la versión para mí.

Y ahora, me disculpan, pero tengo que buscar el capítulo estreno de hoy. Sale Winnie Cooper.

De cómo perpetuar un estereotipo

Miren, hace unos días vi un comercial de TV que se me hizo pésimo. En él sale un tipo que se llama Landon Donovan (lo tuve que buscar en Google) y que es jugador de sucker.

He leído una y otra vez a la gente que se rasga las vestiduras en el sentido de que en la publicidad internacional nos siguen viendo como unos panzones, morenos y huevones. No sé qué tan falsa sea la aseveración. A ver, piensen en alguien que los haya metido en problemas porque no hizo su trabajo ¿cómo es?

Pero decía, hay gente que se ofende por comerciales como el de la Texican Whopper que puse aquí mero. Es que no somos así, es que por qué el enanito tiene que ser el que limpia, es que por qué un luchador, ay, la hamburguesa ni siquiera tiene sus rajitas en escabeche. Blablablabla. Para ellos, todos deberíamos sentirnos ofendidísimos por la manera en que nos ven dos copys en una sala de juntas en Chicago, que reciben su dosis de latino power (jo,jo,jo) de parte de Telemundo, Univisión y los paisanos (ilegales) que se encuentran en las calles. ¿Por qué? Bueno, quién sabe.

Sí, la publicidad ya llega a todos lados gracias a Internet. Me encantaría saber qué piensan los negros (que no sean mexicanos), los asiáticos, los europeos, los estadounidenses, de la visión que se proyecta desde acá. En publicidad se vive una especie de realidad en 3D con ácido, porque es tan fugaz que si no capta la atención del cliente, primero y de los consumidores, después, no sirve. Hay anuncios muy creativos y efectivos y otros de plano copia de la copia, como los de Yoo, Telcel y hasta el de Gana Gol, que, si recuerdan, es una copia al carbón de los anuncios de Cerveza Victoria de hace un par de años.

La ‘imagen’ es muy importante para los santiguados. No quiero que el neoyorkino panzón de 150 kilogramos de rock, que se comprará la Texican Whopper porque ya probó todo el resto del menú, piense que yo, Alejandro Serna, practico la lucha libre (lo cual sería, en realidad, pocamadre) o que uso un sombrero y un jorongo (que después de tres tequilas, hasta los más blanquitos y chapeados se colocan con alegría).

Miren, ya sé cuál es el argumento. “Es que no eres nada más tú, somos  todos los mexicanos de esta tierra del cenzontle” y , de nuevo, blablabla. Sólo alguien extremadamente idiota, llegando a niveles clínicos, podría pensar que el comercial de una hamburguesa o de un vodka representa a todos y cada uno de los mexicanos en esta tierra quebonita quelindaes. Y ¿a quién le importa la opinión de un tarado? Es decir, estamos en el 2010 y quien, en el mundo real, tenga en la mente que en este país la gente duerme recargada en un cactus, bueh, es porque de plano nunca ha salido de su cuarto y todo lo que tiene para ver son dos episodios de Speedy Gonzalez.

Pero, pasando al comercial de Gana Gol, ejem, hay un mexicano echando la hueva, un jugador de sucker vestido de Chano (o Chon, no lo vi bien) y, por supuesto, fútbol. Ahora esas buenas conciencias se irán en contra de Televisa, porque cómo es posible, ni que la gente hiciera tantas pendejadas por el sucker y ni que los oficiales en las fronteras nada más estuvieran esperando a ver a quién estafan mientras se están rascando los pliegues. No es como si hubiera miles de empleados de oficinas de gobierno haciéndose pendejos en su escritorio mientras comen todo tipo de porquerías. O como si escucháramos todos los días: venga mañana, mejor después, ¿de a cómo va a ser? Todo eso es falso ¿verdad?

¿Verdad?

- Ah, y por si se preguntaban por el título del post, no me refiero a los comerciales como manera de eternizar la imagen de paisanito sombrerudo. Desde luego, la clave para hacer que un estereotipo dure años y años, es que cada uno siga haciendo las cosas que construyen a dicha imagen cliché. Digo, nada más por si no se entendió con toooodo lo anterior.